viernes, 29 de agosto de 2014
Y ME HICE VEGETARIANO
Fue por domingo de Pascua
cuando miré en mi corral
solo un gallo me quedaba
y lo tenía que matar.
Me levanté muy temprano,
y me tendí en el sofá,
esperaba a mi señora
que dijo me iba a ayudar.
En vista que se durmió,
yo me fui pa la cocina
dispuesto a desayunar,
olía de manera fina
un café de buen tragar.
Mas... ¿cómo será posible,
si allí no había nadie más?
Cuando la puerta yo abrí
mi sorpresa fue total,
el gallo estaba sirviendo
el desayuno a tomar.
No me dijo ni palabra,
porque no sabía hablar,
pero entendí que quería
él ponerse a trabajar.
Yo le perdoné la vida,
no lo pude remediar,
me hice vegetariano
y no comí pollo más.
¡Pero hace unos potajes!...
¡Yo no me puedo quejar!.
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