Los filos del ataúd,
forrados en oro fino;
así fue enterrado el hombre,
que vivió pobre y mezquino.
Él sin gastar un centavo
murió con muchos dolores
por no pagar medicinas
ni los muy caros doctores.
Buenas juergas, su heredero,
se ha de pegar desde hoy
Pues piensa: “con el dinero,
seguro que no me voy”.
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