viernes, 29 de agosto de 2014

EL AVARO




Los filos del ataúd,
forrados en oro fino;
así fue enterrado el hombre,
que vivió pobre y mezquino.

Él sin gastar un centavo
murió con muchos dolores
por no pagar medicinas
ni los muy caros doctores.

Buenas juergas, su heredero,
se ha de pegar desde hoy
Pues piensa: “con el dinero,
seguro que no me voy”.

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