viernes, 29 de agosto de 2014
¡Ay! ¡quién pudiera escuchar
¡Ay! ¡quién pudiera escuchar
lo que callan los silencios
que dicen más que el hablar!.
Cuando los enamorados,
se contemplan sin chistar;
cuando el político calla,
por no querer contestar
lo que el pueblo le demanda;
cuando la rabia le puede
a aquel que no tiene pan,
y ni siquiera le dejan
ponerse él a trabajar.
¡Ay! ¡quién pudiera escuchar
lo que callan los silencios
que dicen más que el hablar!.
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