Las letras, de las canciones,
pululan en las conciencias;
palabras, a cada lado,
van dejándonos su ciencia.
Tropas romanas, del alma,
que imponen una doctrina.
Llamo pues, a los poetas,
a hacer versos sin inquina.
Pues aunque parezca humilde
la influencia de las mismas,
la tenaz repetición,
a veces, marca las vidas
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