¡Ay! Si yo pudiera aislarme
y tan solo oír mis adentros.
Solo dejarme guiar
por lo que diga mi pecho.
Alejar del corazón
lo que me venga de fuera,
calores, vientos, dolor,
frios, lluvias o tormentas...
Todo mi universo, yo,
centrado solo en mi centro;
buscando así conocerme
desde mi sangre al cerebro.
Y analizar la amistad,
la vida, el amor, los sueños...
sin que nadie me influyera
en lo que fuere creyendo.
Y ejercer mi libertad
de escoger yo, desde dentro,
mi forma de combatir
los abusos que yo siento.
Pero todo condiciona
todo coarta ese esfuerzo,
Por favor, pasad de mí;
¡dejadme a mí en mis adentros!.
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